Gestión de riesgos y cambio climático
Opinión

Gestión de riesgos y cambio climático

El sistema de seguros agrarios español es uno de los más desarrollados y exitosos del mundo, comparable a los que existen en Estados Unidos y en Canadá. Entre los elementos que despiertan mayor interés se encuentra la existencia de coberturas para todos los cultivos contra la práctica totalidad de los riesgos climáticos, y no sólo los más clásicos, como el pedrisco o el incendio –que son los que caracterizan a los sistemas de seguros en otros países de la Unión Europea. El sistema dispone, además, de criterios técnicos y procedimientos muy elaborados, tanto en el diseño de los productos de seguro como en la gestión de las pólizas y en la tasación de los daños. Sin duda es la herramienta más eficaz para la gestión de los riesgos a los que tienen que hacer frente los agricultores y ganaderos. En 2017 se comprobó su eficiencia haciendo frente a una siniestralidad de 745 mill de euros, de los que 230 fueron para cubrir los daños de la sequía.

El cambio climático es un hecho constatado, así como también lo son sus efectos negativos. Por nuestra experiencia en la gestión de riesgos meteorológicos, consideramos que podría ser la causa del aumento, tanto de la frecuencia como de la intensidad de fenómenos adversos extremos como son la sequía o el pedrisco. Si como comentábamos, 2017 se vio caracterizado por la sequía e impresionaba ver los campos de cereales de Palencia o Soria sin prácticamente producción, este año el riesgo más importante está siendo el pedrisco; para darnos una idea de su importancia en el mes de agosto hemos tenido eventos relevantes de pedrisco 30 días de los 31.

Resulta evidente que el cambio climático está poniendo de manifiesto cada vez más la vulnerabilidad de las producciones agropecuarias de ahí que sea fundamental trabajar y avanzar en los diferentes estudios para poder establecer una dimensión de lo que supone este reto. Los agricultores deben realizar una estrategia de adaptación de sus cultivos al cambio climático, al igual que lo vienen haciendo frente a las variaciones de la demanda de sus productos o la competencia de los mercados. El seguro agrario tiene que ser capaz de acompañar a los productores adaptando los seguros a estas nuevas situaciones climáticas con coberturas técnicamente viables, y también dimensionarse tanto ante el incremento de aseguramiento que se está produciendo como consecuencia de la mayor sensación de riesgo que tienen los agricultores, como para la gestión, peritación y pago del elevado número de siniestros que se producen.

Inmaculada Poveda Mínguez. Directora general de Agroseguro

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