Almendros en seto
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Almendros en seto

El almendro pertenece al género Prunus y, dada la proximidad que tiene con otras especies del mismo género como ciruelo, albaricoquero o melocotonero, se puede hibridar con las mismas dando descendencias fértiles.
Para determinar la poda idónea del almendro en seto no debemos olvidar los conceptos más importantes de la poda en fruticultura moderna, que son los siguientes:

― Podemos diferenciar entre poda de formación (durante el periodo juvenil, como formación de la estructura del árbol) y poda de mantenimiento (durante el periodo productivo de la planta, a partir de su primera cosecha).
―Si a un almendro se le practicara la no poda y creciese a su antojo en poco tiempo produciría solo en las partes superiores y rápidamente disminuirá su productividad. La falta de luz afectaría a las ramas sombreadas anulando los ramilletes de mayo y defoliando dichas ramas.
―El almendro es una especie exigente en luz, si se poda adecuadamente aumenta la iluminación, disminuye el riesgo de verse afectado por enfermedades fúngicas y produce más hidratos de carbono o asimilados que inciden directamente en la inducción foral de la campaña siguiente.
― En el almendro existe una competencia por esos asimilados entre las hojas y los frutos. Si hay demasiado desarrollo vegetativo, lo normal es que haya una menor producción.

El árbol del almendro produce sus frutos (las almendras) en las yemas de flor. Todas las yemas se encuentran situadas a lo largo del ramo en la axila de las hojas, de ahí el nombre de axilares, excepto a la del extremo que se denomina terminal o apical.

Debajo de cada hoja se encuentran estas yemas laterales o axilares, flanqueadas por dos yemas de menor tamaño denominadas estipulares. Si estas acaban originando una flor su tamaño llega a ser equivalente al de la central. Las yemas que han evolucionado a yemas de flor se denominan botones forales o botones.

Las yemas de flor se producen por inducción e iniciación foral de yemas laterales de la vegetación en curso. Las flores que aparecen en una primavera determinada se han producido siempre por evolución de las yemas laterales de los ramos en crecimiento del verano anterior.

Esta diferente capacidad y tendencia de las yemas laterales para evolucionar a flor es un hábito propio de cada variedad, que puede variar con la edad y las condiciones externas de clima y cultivo. Lo normal es que cada botón dé lugar en el momento de su apertura a una sola flor, pero en determinadas variedades existe una cierta proporción de botones que al abrirse dan lugar a dos flores, como es el caso frecuente en las variedades Tuono, Guara y otras, que presentarán almendras gemelas.

Poda del almendro en sistema superintensivo

El secreto de la poda es conseguir el mejor equilibrio entre las formaciones de madera que proporcionarán los hidratos de carbono necesarios para todos los procesos de la planta y las formaciones portadoras de flores. Ramilletes de mayo y brindillas son las más interesantes.

El objetivo principal es crear un seto que sea un entramado de ramas de poco vigor (finas, de poca longitud con cierta tendencia horizontal). Así se dará lugar a un elevado número de ramos mixtos, brindillas y ramilletes de mayo que nos originarán un elevado número de flores por volumen de seto.
La altura de la cruz viene definida por el formato de la planta empleado (smarttree), siendo esta de 45 cm, aproximadamente, desde el nivel del suelo.
Una vez acabada la formación del seto, normalmente después de 3 hojas o campañas, las dimensiones finales deben ser 2,6-2,8 m de altura por 0,75 m de anchura. Estos valores se fijan procurando no dejar zonas oscuras en el seto, creando un seto supereficiente, capaz de albergar flores en prácticamente todos los ramos al desarrollar plenamente la fotosíntesis, y con suficiente iluminación como para tener la mejor inducción foral.

Poda de formación

Una vez realizada la plantación se observará el crecimiento de las múltiples ramas y cuando estas alcancen una longitud de unos 30 cm se procederá a su despunte, frenando así su crecimiento y redirigiéndolo hacia las ramas con crecimiento lateral y hacia aquellas que están desarrollándose en la dirección de la misma línea de plantación.

Se trata de despuntar las ramas generando ramificaciones justo debajo del corte. Estas ramificaciones emergentes, al tener una orientación menos vertical y un menor grosor albergarán yemas con una mayor inducción foral (en definitiva se generarán ramitas susceptibles de producir almendras). Este despunte se debe hacer 8-10 cm más abajo del ápice de cada rama a cortar. No es del todo conveniente cortar un tramo de rama que suponga más de una tercera parte de la misma, podría provocar un estrés a la planta dando lugar a una parada vegetativa por un tiempo limitado.

La tendencia de crecimiento del árbol es en forma globosa, debido a los múltiples puntos de crecimiento. Se observa que el crecimiento en altura se ralentiza si comparamos con un seto guiado en eje, mientras que el espacio entre árboles se va llenando de vegetación más rápidamente al existir mayor número de ramas laterales en crecimiento. Debido a este crecimiento menor en altura, el centro de gravedad de los arboles es más bajo, aumentando su resistencia al viento.

www.agromillora.com
La información aparece en la Revista técnica OLINT

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